16 agosto, 2012

Contaba con que esa mente brillante tropezara con la idea...
Hoy es solamente "un primer paso".
Pero hace trampa.
Lo dice desde un lugar divino, con amor, por un ser que lo hizo estremecer. Que se prestó a jugar con él; sólo a jugar para no matar.
"Lo besó en la mitad de la boca, calmando los deseos del hombre por conocer mas"
Con sus caricias, con sus uñas, le dió mas de lo prohibido, sin dejar lugar al arrepentimiento.
Una mujer pura.
Una mujer que se equivoca.
Se equivocó. Usó lo que veía a su alrededor para mover las fichas y su reina se quebró.
Sólo le piden que deje de buscar al rey que la reconstruya. Que forje un pasado, que intente no tapar la herida, que la cure.
La conoce, la vió llorar.
Está.
Deberían verla.
Escucharla.
No perderse.
No se dan cuenta.
No la ven.
La dejan ir.
La dejan llorar.
No le prenden la luz.
No le enseñan a reir.
Es horrible estar sola en una isla, pero es del diablo estar solo entre tanto ser ciego y no pensante.
Es de angeles de la guarda dormidos esto de sufrir tanto.
Es la vida.
Su vida.
Los perdona.
Es más dulce que su inocencia.
Ellos no saben.
No entienden.
Y ella sí lo hace.
Es más fuerte que el placer y los perdona.
Le enseñan.
Le toca la espalda debajo de la ropa.
Intenta hacerle cosquillas mientras llora sin lágrimas.
No aprendieron.
No quiere lastimarlos a travez de su ser, usar sus sentimientos y su cuerpo para hacerlo. No a ellos, a los que no ven, no los va a latimar asi.
Porque es ella... la que muere. 

12 octubre, 2011

Volver

Es raro volver después de tanto tiempo, pero sabemos que sos un amante que siempre va a estar esperando mi retorno… Que me de vuelta en medio de la calle, mientras me llueve la cabeza, te mire a los ojos, y susurre un beso inesperado. Y acá estoy, volví. No se por cuánto, si mucho, si poco, si un rato, pero acá me tenes. Escribiéndonos, escribiéndote.
Quise volver muchas veces. Estuve ahí, en la puerta y no entré. Miedo? Puede ser. Tuve que releerte. Cada frase, cada oración. Lo pensé, dudé. Sí que dudé. Pero me tentaste. Te ví y no lo pude evitar. No intente resistirme…

15 julio, 2010

No entiendo qué estás esperando. Cómo si acá sentada vas a conseguir algo. Cómo si bastara con sólo respirar.
Anda a buscarlo o dejalo ir.
No hay demasiadas opciones.
No hay punto medio entre lo que es y lo que jamás va a ser.
Terminala con ese sarcasmo barato y esa sensibilidad asquerosa y repugnante.
Alguna vez tuviste brillo.
Pero qué estoy diciendo?
Ahora te haces la optimista?
Dejá de buscar problemas, dejá de enredarte con palabras que no tienen sentido. Viví y que lo demás, simplemente, no importe. Porque sabes bien que lo que sucede es porque tiene que suceder.
Dejá a atrás el teleteatro, no llores más. Sabes las respuestas. Sabes lo que te pasa.

“Si esto no cambia, vas a ser una infeliz al lado mio, toda la vida”.
No quiero eso para mi.

30 junio, 2010

Cinco meses.
Cinco.
Ahora puedo decir que todo valió la pena,
Que nada de dolor queda.

16 mayo, 2010

El lado derecho

Estimado, disculpe y espero comprenda que me resulta difícil fingir que todo esta bien sin usted. Porque después de pasar tantas horas a su lado, me es imposible volver a acostumbrarme a la sensación de soledad que me provoca su ausencia. Pues, desde este lugar, ya no hago más que extrañarlo, y pensar en todas las cosas que aún nos quedan por hacer.
E imagino, nos imagino, y nuevamente disculpe la franqueza, ya lo sabe, pero no habrá hombre que me haga sentir lo que usted me hace sentir. Y así esto contenga un alto grado de cursilerías, permítame serle sincera, con el tiempo tendrá suficientes razones para creer y confiar en mis palabras.
Mucho de lo que puedo llegar a decirle, se confirma del lado derecho de la cama, y usted sabe que cuando despierto ahí, mejor dicho, cuando hace que despierte ahí, brota de mí una indescriptible felicidad; además de la completa seguridad de querer compartir el resto de mi vida junto a usted.
Ya está, ya no hace falta negarlo.
Dejas la marca de tus labios en el borde de la copa de vino.
Queda dibujada una versión de tus besos en el cristal de mi cuerpo.

14 abril, 2010

NO me dejes la llave de tus recuerdos
Sólo sabiendo quién fuiste, podes saber quién sos

07 febrero, 2010

A usted le digo: es tan difícil escribir sobre la felicidad cuando uno está feliz, tal vez sea más sencillo hablar desde el sufrimiento, del cómodo lugar del llanto y el vacío de un desamor.
Ya lo dijo el Maestro: “le dije a un amigo ‘soy feliz’ y me dijo que no podía caer más bajo”.

Aunque hablar del desamor, es hablar del amor. Y cuando hablamos de amor, hablamos indirectamente del sabor de un posible desamor. Del miedo que llega con la felicidad.

Y sí, claramente esto se lo debo a usted. Fuerte el echo de deber mi felicidad a un ser humano, tan endeble, tan efímero. Pero, para qué negarlo?

A veces es tan grande ese miedo que prefiero quedarme despierta más tiempo que usted, por todo eso de que despedirse es morir un poco.
Pero hablando de inevitables, no puede evitarse el “chau, cuidate”; aunque nos siga uniendo el fino hilo del “nos hablamos”, como si eso bastara.

Pero, de eso se trata, del constante vértigo de perderlo todo, cuando todo todavía duerme a tu lado. La certeza de una ansiedad que anuncia despedida, una despedida que no deseas que llegue, pero sabes que va a llegar. El terror de no conducir tu propio cuerpo, la ausencia de toda actividad que no sea mirarlo a los ojos, de besarlo, de tocarlo. Porque estaría una vida haciéndolo, si fuera posible. Y en cada uno de mis besos intentar atrasar el mañana, no el futuro, simplemente el mañana.
Provocar mis insomnios, cuando me estoy muriendo sueño, para hacer que la noche dure un poco más.
Estoy mal acostumbrada a escribirle, porque hasta hace una semana usted se había vuelto innombrable de tanto dolor, y tecleaba enceguecida por el entusiasmo de una tristeza, formulándome nostalgias pesadísimas, aunque estuviese consciente de su inconsciencia y su ignorancia hacia mis líneas.

Y de repente me encuentro intentando hablar de su amor, y recuerdo cuando pedía desprenderme de su usted, y hablar a la distancia de una historia romántica que no me perteneciera, que no me doliera, y miré usted, aquel “desvincularme, así un día puedo recordarlo con cariño (con cariño y nada más)”, se hace inabarcable cuando un día es hoy, y no hay separación, hay recuentro, y no hay cariño, hay amor.
Y me rio de lo que no se dice, de lo que no decimos, de lo que nunca voy a decir de usted y de lo que puedo afirmar, porque creame que yo ya lo amaba antes de conocerlo.

03 febrero, 2010

Eso que quiero
eso que pretendo
aquello que conozco
que amo
o no
o si.

No somos razonables
no
lo
somos

Y ahora más
porque somos tres

El atardecer
la noche
el amanecer
el día

Hermosa armonía impredecible

31 enero, 2010

Cuando pensas que tenes todas las respuestas, cuando estas completamente seguro de tus decisiones, cuando estas a punto de hacer algo que te costó mucho tiempo resolver, cuando estas al borde de resignarte, la vida te sorprende y te cambia completamente los planes… Te da vueltas el mundo y lo que tanto esperaste escuchar, ver y sentir, sucede. Así, sin previo aviso. Te arrebata y te deja sin palabras.
Y todo pasa en un solo instante, y cuando te das cuenta (si es que la sorpresa te lo permite) no entendés, y volves a llenarte de preguntas (con sonrisas en la cara), de miedos, de felicidad, y no queres que se termine, porque lo esperaste tanto que deseas que sea eterno.
Te sentís flotar, ahí, cerca, muy cerca del cielo.
Esos son los grandes momentos de la vida.
Son como un despertar, como un nuevo renacer. Están llenos de sorpresas, de belleza, de magia, de ternura, de complicidad, de corazones acelerados, de cosquillas, de sudor en las manos, de nervios, de ilusiones.
Los grandes momentos de la vida, por lo general ocurren más tarde de lo esperado, y hoy entiendo que no hay nada malo en eso, porque las cosas buenas hay que aprender a esperarlas. Porque durante el “mientras tanto” el deseo crece y se fortalece cuando uno se toma el tiempo de desear.
Se trata de un viaje, de un largo y complejo viaje. Un viaje por un camino de introspección, un camino de lucha, de pasiones, de conquistas, de odiseas, de triunfos, de fracasos; hacia un lugar lejano, hacia adentro de mí.
Un lugar lleno de preguntas, de palabras, de silencios. Un espacio de reconocimiento, un espacio en donde estemos a salvo. Un camino que nos lleve a casa.

17 enero, 2010

Dos y media de la tarde. Holmes a punto de ser proyectada. Mi atención puesta en contar la cantidad de parlantes, para alabar a Dolby una vez más.
La forma mecanizada de llevarme pochoclos a la boca me confirmaba tantas cosas.
La Coca-Cola Light hoy era sólo una mediocre Sprite.
No quería tanto espacio, me molestaba profundamente tener ambos apoya brazos disponibles para mi.
Vacías estaban las butacas adjuntas. Y las subsiguientes. Y las posteriores.
Algo no estaba funcionando.
La película había comenzado. El primer travelling no sólo presentaba el inicio de la película, si no también anunciaba que, de alguna u otra manera, iban a llegar a mi una cantidad de recuerdo inevitables.
Es la costumbre? O es entender que ya no es especial si no es en compañía?
Por qué? Si la soledad a veces es necesaria? Si no fui la única en hacerlo.
Por qué si dentro de mi soledad la sala estaba repleta?
No hubo comentarios post proyección.
No hubo comida oriental, no hubo caminata cíclica por el predio.
No hubo beso, no hubo compañía.
No hubo mirada, no hubo silencio.
No es lo mismo sin él.

10 enero, 2010

Usted, querido ente poseedor de una gran sabiduría y un gran intelecto acompañado de una falsa humildad, provocada por la inevitable sensación de soledad que hace que busqué la manera más fácil de llegar al núcleo de la sensibilidad de las personas y de esta manera dejar que entre en sus círculos.
Usted, amante que no ama porque no puede amar. Sí, usted, que intenta satisfacer hasta en el momento menos satisfactorio.
Usted que se niega, en su rotunda celosía de soledad, a estar conmigo. A reírse de lo que quiere reírse, a escuchar lo que quiere escuchar. Se niega a despertar todos los días al lado mío e impide que mis palabras continúen con insistencia. Se niega apoyado en la certeza de que no puede.
Usted es uno, o todos, o quizá ninguno. Es usted y sólo usted. El que lucha contra la marea para no ir más allá de lo que es, porque si sucede, tal vez todo se termine y no habrá misterio que nos una, no habrá secreto que nos mantenga juntos.
Y nos enojamos, y usted se pregunta porqué lo hacemos, y yo le digo que esta bien que así sea, porque el destino en su calidad de no humano no puede enojarse, entonces nos deja esa parte del juego a nosotros… a mi, que algo se de esos nudos que cortan la respiración.
Soy yo la Señorita que lo puede, con la que no puede, y no me pida que acepte eso… en tanto su respuesta sea la de no poder mientras puede hacerlo.

30 diciembre, 2009

Siempre fuí un tanto inconformista. Siempre quise más, sumergida en una busqueda caprichosa de la felicidad.
Buscando obsesivamente algo que lo único que traía era amargura, porque esa felicidad que busco es la que de verdad me tortura.
Todos, en general, vivimos amargados buscando eso que nos falta, eso que no tenemos, ese algo que de tenerlo nos haría más felices.
Vivimos en las puertas de cielo, siempre a punto de entrar, a punto de llegar, pero ahí quedamos, en el intento. Siempre a punto de...
Vivimos en las puertas del paraíso, pero creanme, que si cruzamos esas puertas, todo se termina. Porque la felicidad supuesta, ese cielo, ese paraíso es que nada falte. Pero qué pasa? Siempre algo nos falta. Y está muy bien que así sea, porque eso que nos falta es lo que nos mantiene vivos...
La felicidad no es tenerlo todo... La felicidad son esos momentos fugaces, maravilloso, preciados, sorprendentes. Son esos regalos que nos da la vida en el momento que menos lo imaginamos. Esos que a su llegada nos dejan atónitos, perplejos, vulnerables. Que simplemente sucenden y al hacerlo nos vuelven burbujas flotando en el viento.

24 diciembre, 2009

Al imaginar nuestra vida nos convertimos en un personaje de nuestra propia novela. Perseguimos siempre esa vida que imaginamos. ¿Pero cómo se hace para vivir si sabés que la vida que imaginaste nunca se va a concretar?
Lo que nos sostiene son los sueños ¿pero cómo haces cuando entendés que eso es imposible? ¿Hay que conformarse con la vida que nos toca?
Hacemos lo imposible por ajustar la vida a lo que imaginamos. Y la vida se resiste, se revela nuestra idea de cómo debe ser.
El problema de los sueños es que a veces se convierten en caprichos, querés esa felicidad que soñaste o nada.
Cuanto más frondosa es nuestra imaginación, más grande es la decepción. Cualquier detalle distinto a lo que imaginás arruina la felicidad.
Duele mucho la realidad cuando sos un soñador.

Creemos que lo que duele es la realidad, pero puede ser que lo que duela sea el ideal.
La vida que imaginás puede ser un sueño, pero también puede convertirse en una cárcel. Imaginar tu vida ideal es genial, pero que la vida imagine por vos es mucho mejor.
A veces hay que dejarse sorprender.
La obsesión por el ideal te puede hacer perder de vista lo real, lo verdadero, lo que necesitás, nada está a la altura de un ideal.
Si queremos concretar los sueños lo mejor es empezar por matar al ideal. No me refiero a matar los ideales, sino que hay veces que uno se imagina su vida como si fuera una película, una epopeya heroica, y es muy difícil estar a la altura de ese ideal.

El ideal es una luz muy brillante, tanto que puede terminar opacando la realidad. Podés sufrir toda la vida por ese ideal, hermoso, puro, brillante, pero lejano y cada vez más lejano.
Hay que poder distinguir los sueños del ideal.
Los sueños son pequeñas excusas que nos ayudan a crecer. El ideal es una gran mole de oro que nos paraliza.
En cambio la realidad es frágil, endeble, imperfecta, pero verdadera. Porque al final del camino uno puede contar la vida que vivió, no la que imaginó.
Entonces mejor que imaginar la vida, es vivir la vida.

23 diciembre, 2009

No voy a acostarme en medio de la cama a mirar el techo y a hacerme preguntas existenciales, sólo voy a decir que llega un momento en el que me pregunto que pasará de ahora en más. Cómo o con qué me sorprenderá la vida? Qué más puede pasar que no haya pasado antes? Será que de aquí en adelante todo va a repetirse? Porque ya no se qué más contar, ya no se qué más decir. Será hora de hacer silencio y dejar lugar a la incertidumbre? A la inquietud? Al miedo? A la irresolución?
Será que alguien tiene mis respuestas?
Porque estoy nadando en un mar de vacilaciones llenas de preguntas que no ven tierra, qué no oyen voces (por lo menos otra que no sea la de él).
Y acá lo encontramos una vez más. Mi leit motiv. Mi talón de Aquiles. Mi debilidad.
Tengo el mundo al revés y es la primera vez, en tanto tiempo, que no tengo nada que decir. No se cómo explicarle, cómo hacerle entender de que esto es real, tan real que es maravilloso, que no importa cuando y no importa donde, pero que se va a dar.
Me hago de coraje y saco fuerzas de donde no las tengo para llenarme de valor y decir. Me convenzo e intento hacerlo con él, pero no puedo ir en contra de la marea; aunque sea infiel a mi filosofía de vida y a lo que realmente quiero, no puedo ir en contra del destino.
Uno cree que controla su vida, pero el destino lentamente se va configurando. Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades van construyendo el destino. Cabos sueltos, detalles ínfimos, imprevistos. Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piezas.
Nos sentimos artífices, alquimistas. Nos creemos dioses poderosos e invencibles, y sólo somos marionetas del destino…En el lugar menos pensado, de una manera imposible de imaginar, todo se va armando. Avanzamos inconscientemente mientras la trama se va entrelazando de forma misteriosa, un mecanismo de relojería asido por el destino. Aunque corramos en la dirección contraria no se puede escapar, porque no somos nosotros lo que vamos hacia el destino, sino éste el que viene a buscarnos tarde o temprano…El destino es como un profesional de todas las profesiones.
El destino a veces es realista, urde y entrelaza la trama con pericia. Como buen guionista pone personajes en el momento y en el lugar indicado que permite que la acción avance hacia donde él quiere que avance. Así escribe el destino, dando giros a la historia permanentemente. Es estratega. Mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe cómo dar su golpe certero…El destino es como un superhéroe con poderes ilimitados, puede todo. Puede con todo. Pero como todo superhéroe tiene una debilidad, y la debilidad del destino, son las acciones humanas.
Las acciones y decisiones acertadas podrán cambiar el destino, o ir finalmente a su encuentro...
El amor va a ser el único que pueda contra esto, porque el amor no se encuentra, el amor TE encuentra, y cuando llega ese momento te arrasa, te vuelve aire y lo importante es amar, amar sin razones, sin especulaciones, amar y sólo amar, porque esa es la verdadera naturaleza del amor.

03 diciembre, 2009

No Te...

No te hieras por sincero.
No te culpes por nada,
No te liberes de todo.
No digas "no puedo", si la verdad es "no quiero".
No te llenes de preguntas.
No busques lejos las respuestas.
No te guardes palabras.
No pierdas los silencios.
No te quedes sin sueños.
No me juzgues sin tiempo.
No te vayas sin mi.
No juegues conmigo.

Pero si, no podes evitarlo
y te heris por sincero,
te culpas por nada,
te liberas de todo,
decis "no puedo" si la verdad es "no quiero",
te llenas de preguntas y buscas lejos las respuestas,
te guardas las palabras,
perdes los silencios,
te quedas sin sueños,
me juzgas sin tiempo,
te vas sin mi y jugas conmigo,
entonces no me hagas decirte:
No te hieras por sincero.
No te culpes por nada,
No te liberes de todo.
No digas "no puedo", si la verdad es "no quiero".
No te llenes de preguntas.
No busques lejos las respuestas.
No te guardes palabras.
No pierdas los silencios.
No te quedes sin sueños.
No me juzgues sin tiempo.
No te vayas sin mi.
No juegues conmigo...

21 noviembre, 2009

Adoro sentir sus ojos en mi, cuando no lo estoy mirando.
Dibujaba con sus dedos garabatos en mi espalda; trazaba lineas de besos por el zurco que se forma en mi columna, entre mi cintura y mis caderas.
Besar y pensar, no conviven.
Jugar y perder, no se entienden.
Sentir y negar, no se reconocen.
Necesitar y huir, no negocian.
Acariciar y olvidar, no permiten.
Amar y perder, no razonan.

17 noviembre, 2009

No se hasta que punto es una elección. No se hasta donde soy dueña de mis pensamientos, de mis palabras o de mis silencios. Y si quiero o si no quiero. Simplemente sucede, me inunda, y no desaparece. Está ahí (acá) todo el tiempo y no se va jamás.
Forma parte de mi ayer, de mi hoy y no se cómo hacer para que no forme parte de mi mañana (de mi, mañana).
Presa estoy, y siento que todo lo que hago (en lo más profundo de mi) tiene algo que ver con él.
Es la historia que ya conocemos, es el final que se proyecta y se repite siempre, y duele (sí que duele).
Porque compartimos menos que nada. Porque por más que diga: no importa si dura una noche o una vida, pasa y porque pasa es maravilloso, me duele no formar parte de su mundo.

Vale tanto para mi.

15 noviembre, 2009

Porque sos mejor que cualquier sueño cumplido,
Porque te tengo y porque no.
Porque estas en todos, y en ninguno.
Porque me duermo y estas ahí.
Porque despierto y estas también.
Porque sos mío, y porque no.
Porque duele.
Porque se siente.
Porque sos hermoso.
Porque huele a jazmín.
Porque te quiero como seas.
Porque lo haría de cualquier manera.
Porque inventamos un secreto.
Porque alimentamos un amor con defectos.
Porque tenes errores, porque sos perfecto.
Porque tenemos miedo.
Aunque cueste, aunque no sea eterno,
Aunque la noche pase en un instante,
Aunque muchas veces te busque y no te encuentre.
Porque te amo con poco, porque te amo con nada, porque te amo por todo, porque te amo con mucho, porque te amo y sólo porque te amo.

13 noviembre, 2009

¿A dónde va lo que querés hacer y no hacés? ¿A dónde va lo que querés decir y no decís? ¿A dónde va lo que no te permitís sentir?
Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta.
Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en error, en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración.
Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma.
Lo que no decís te encierra en el pasado.
Es una herida abierta.