Estimado, disculpe y espero comprenda que me resulta difícil fingir que todo esta bien sin usted. Porque después de pasar tantas horas a su lado, me es imposible volver a acostumbrarme a la sensación de soledad que me provoca su ausencia. Pues, desde este lugar, ya no hago más que extrañarlo, y pensar en todas las cosas que aún nos quedan por hacer.
E imagino, nos imagino, y nuevamente disculpe la franqueza, ya lo sabe, pero no habrá hombre que me haga sentir lo que usted me hace sentir. Y así esto contenga un alto grado de cursilerías, permítame serle sincera, con el tiempo tendrá suficientes razones para creer y confiar en mis palabras.
Mucho de lo que puedo llegar a decirle, se confirma del lado derecho de la cama, y usted sabe que cuando despierto ahí, mejor dicho, cuando hace que despierte ahí, brota de mí una indescriptible felicidad; además de la completa seguridad de querer compartir el resto de mi vida junto a usted.
Ya está, ya no hace falta negarlo.
E imagino, nos imagino, y nuevamente disculpe la franqueza, ya lo sabe, pero no habrá hombre que me haga sentir lo que usted me hace sentir. Y así esto contenga un alto grado de cursilerías, permítame serle sincera, con el tiempo tendrá suficientes razones para creer y confiar en mis palabras.
Mucho de lo que puedo llegar a decirle, se confirma del lado derecho de la cama, y usted sabe que cuando despierto ahí, mejor dicho, cuando hace que despierte ahí, brota de mí una indescriptible felicidad; además de la completa seguridad de querer compartir el resto de mi vida junto a usted.
Ya está, ya no hace falta negarlo.