23 diciembre, 2009

No voy a acostarme en medio de la cama a mirar el techo y a hacerme preguntas existenciales, sólo voy a decir que llega un momento en el que me pregunto que pasará de ahora en más. Cómo o con qué me sorprenderá la vida? Qué más puede pasar que no haya pasado antes? Será que de aquí en adelante todo va a repetirse? Porque ya no se qué más contar, ya no se qué más decir. Será hora de hacer silencio y dejar lugar a la incertidumbre? A la inquietud? Al miedo? A la irresolución?
Será que alguien tiene mis respuestas?
Porque estoy nadando en un mar de vacilaciones llenas de preguntas que no ven tierra, qué no oyen voces (por lo menos otra que no sea la de él).
Y acá lo encontramos una vez más. Mi leit motiv. Mi talón de Aquiles. Mi debilidad.
Tengo el mundo al revés y es la primera vez, en tanto tiempo, que no tengo nada que decir. No se cómo explicarle, cómo hacerle entender de que esto es real, tan real que es maravilloso, que no importa cuando y no importa donde, pero que se va a dar.
Me hago de coraje y saco fuerzas de donde no las tengo para llenarme de valor y decir. Me convenzo e intento hacerlo con él, pero no puedo ir en contra de la marea; aunque sea infiel a mi filosofía de vida y a lo que realmente quiero, no puedo ir en contra del destino.
Uno cree que controla su vida, pero el destino lentamente se va configurando. Una serie de circunstancias, decisiones y casualidades van construyendo el destino. Cabos sueltos, detalles ínfimos, imprevistos. Es una maquinaria precisa y minuciosa que va reuniendo todas las piezas.
Nos sentimos artífices, alquimistas. Nos creemos dioses poderosos e invencibles, y sólo somos marionetas del destino…En el lugar menos pensado, de una manera imposible de imaginar, todo se va armando. Avanzamos inconscientemente mientras la trama se va entrelazando de forma misteriosa, un mecanismo de relojería asido por el destino. Aunque corramos en la dirección contraria no se puede escapar, porque no somos nosotros lo que vamos hacia el destino, sino éste el que viene a buscarnos tarde o temprano…El destino es como un profesional de todas las profesiones.
El destino a veces es realista, urde y entrelaza la trama con pericia. Como buen guionista pone personajes en el momento y en el lugar indicado que permite que la acción avance hacia donde él quiere que avance. Así escribe el destino, dando giros a la historia permanentemente. Es estratega. Mueve las fichas, despliega sus tropas en el campo de batalla y sabe cómo dar su golpe certero…El destino es como un superhéroe con poderes ilimitados, puede todo. Puede con todo. Pero como todo superhéroe tiene una debilidad, y la debilidad del destino, son las acciones humanas.
Las acciones y decisiones acertadas podrán cambiar el destino, o ir finalmente a su encuentro...
El amor va a ser el único que pueda contra esto, porque el amor no se encuentra, el amor TE encuentra, y cuando llega ese momento te arrasa, te vuelve aire y lo importante es amar, amar sin razones, sin especulaciones, amar y sólo amar, porque esa es la verdadera naturaleza del amor.