21 noviembre, 2009

Adoro sentir sus ojos en mi, cuando no lo estoy mirando.
Dibujaba con sus dedos garabatos en mi espalda; trazaba lineas de besos por el zurco que se forma en mi columna, entre mi cintura y mis caderas.
Besar y pensar, no conviven.
Jugar y perder, no se entienden.
Sentir y negar, no se reconocen.
Necesitar y huir, no negocian.
Acariciar y olvidar, no permiten.
Amar y perder, no razonan.

17 noviembre, 2009

No se hasta que punto es una elección. No se hasta donde soy dueña de mis pensamientos, de mis palabras o de mis silencios. Y si quiero o si no quiero. Simplemente sucede, me inunda, y no desaparece. Está ahí (acá) todo el tiempo y no se va jamás.
Forma parte de mi ayer, de mi hoy y no se cómo hacer para que no forme parte de mi mañana (de mi, mañana).
Presa estoy, y siento que todo lo que hago (en lo más profundo de mi) tiene algo que ver con él.
Es la historia que ya conocemos, es el final que se proyecta y se repite siempre, y duele (sí que duele).
Porque compartimos menos que nada. Porque por más que diga: no importa si dura una noche o una vida, pasa y porque pasa es maravilloso, me duele no formar parte de su mundo.

Vale tanto para mi.

15 noviembre, 2009

Porque sos mejor que cualquier sueño cumplido,
Porque te tengo y porque no.
Porque estas en todos, y en ninguno.
Porque me duermo y estas ahí.
Porque despierto y estas también.
Porque sos mío, y porque no.
Porque duele.
Porque se siente.
Porque sos hermoso.
Porque huele a jazmín.
Porque te quiero como seas.
Porque lo haría de cualquier manera.
Porque inventamos un secreto.
Porque alimentamos un amor con defectos.
Porque tenes errores, porque sos perfecto.
Porque tenemos miedo.
Aunque cueste, aunque no sea eterno,
Aunque la noche pase en un instante,
Aunque muchas veces te busque y no te encuentre.
Porque te amo con poco, porque te amo con nada, porque te amo por todo, porque te amo con mucho, porque te amo y sólo porque te amo.

13 noviembre, 2009

¿A dónde va lo que querés hacer y no hacés? ¿A dónde va lo que querés decir y no decís? ¿A dónde va lo que no te permitís sentir?
Nos gustaría que lo que no decimos caiga en el olvido, pero lo que no decimos se nos acumula en el cuerpo, nos llena el alma de gritos mudos. Lo que no decimos se transforma en insomnio, en dolor de garganta.
Lo que no decimos se transforma en nostalgia, en error, en debe, en deuda, en asignatura pendiente.
Las palabras que no decimos se transforman en insatisfacción, en tristeza, en frustración.
Lo que no decimos se transforma en trauma, en veneno que mata el alma.
Lo que no decís te encierra en el pasado.
Es una herida abierta.
Nunca nadie me lo había preguntado y con esto reafirmo que las cosas que pensas que pueden pasar, siempre vienen de las personas que menos te imaginas.
Así fue.
Alguien me preguntó qué hacia cuando, basicamente, me rompían el corazón. Le dije que lloraba como una tonta, que no comprendía por qué pasaba y que repetía en silencio, una y otra vez, que no me deje ir, que se de cuenta, que me diga que hacer para ser la ideal...
Después me preguntó si actuaba... le respondí que lo intentaba, pero que mi incondicionalidad no servía, porque era cuestión de pensarlo unos segundo más para darme cuenta que no tiene sentido forzar situaciones. Que uno siempre quiere que el otro quiera lo que uno quiere, pero que toda la gente piensa diferente, por ende, siente diferente.
Actuo con las palabras, pero me cuesta entender que las cosas se dan como se tienen que dar, que hay que dejar ser y que hay una guerra que jamás vamos a ganar... la guerra contra el destino.

11 noviembre, 2009

Un par de letras perdidas por algún lugar que automáticamente te hacen recordar una frase maravillosa: ven a dormir conmigo, no haremos el amor, él nos hará...
De repente te encontras leyendo esos poemas de amor que te acompañaron durante algún insomnio:


Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,
me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en le espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente
para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiédose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo-
(¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos ?)

Julio Cortázar

03 noviembre, 2009



Un viaje de un par de horas, una amiga, una exposición de Arte, una copa de shampange, una copa de vino y una explosión de palabras necesarias. De palabras que estaban esperando ser dichas, ser expulsadas.


Palabras que generan alivio.

01 noviembre, 2009

"Te quiero cuando tienes frío estando a 21º, te quiero cuando tardas una hora para pedir un bocadillo, adoro la arruga que se te forma aquí cuando me miras como si estuviera loco, te quiero cuando después de pasar el día contigo mi ropa huele a tu perfume y quiero que seas tú la última persona con la que hable antes de dormirme por las noches. Y eso no es porque esté solo ni tampoco porque sea nochevieja. He venido aquí esta noche porque cuando te das cuenta de que quieres pasar el resto de tu vida con alguien deseas que el resto de tu vida empiece lo antes posible."



"Cuando Harry encontró a Sally" - 1989

· Nota mental: tengo que dejar de ver esta película.
No se quién habla cuando me escucho hablar... "Una noche de mierda" y un día aún peor. En qué me baso para decir esto? En la cantidad de lágrimas que anoche derramé, tantas como gotas de lluvia en la tomenta que ayer nos inundaba. Y todo para qué? Para que, hoy todavía atacada, me mire al espejo y diga: "en qué estas pensando, nena? Sentis que, verdaderamente, es merecedor de tus insomnios, de tus desvelos o de tu llanto?"

Lo es?

Me dolía la cabeza, sentía como la comprimían con una (cómo se dice? prensa) prensa. Iba a estallar... y la muy tonta lloraba y lloraba.
Lo nombraba todo el tiempo, acostada en la mitad de la cama mirando al techo. Y la lluvia no ayudaba para nada. Todo lo contrario.
A las 7 me volví a dormir (me había desvelado a las 3, prendí la pc -queriendo encontrarlo, aunque sabía que no iba a estar-) Hacia un rato le había mandado un mensaje (presa de mi debilidad, obviamente) y no lo contestó, por supuesto.

Me levanté antes del mediodía y la llamé a Clara. Y la nombro porque me dijo algo que necesitaba escuchar: "es algo que tenes que ir resolviendo desde ahora, porque te va a matar y es muy feo que te mate" (o algo similar, pero la idea es la misma - gracias, Clara!)

Desvincularme, asi un día puedo recordarlo con cariño (con cariño y nada más)... un día que para mi es mañana y para él es hoy.