03 julio, 2009

Enmudecer el cuerpo es imposible. Intentar sostener una situación basada en la razón y auto convencernos de que no existen sentimientos es imposible. Me piden que me olvide, pero… ¿Cómo se olvida? ¿No recordando? ¿Tengo que anular mis sentidos para borrarlo de mi alma?
Sería inútil, porque por más que me quede ciega, sorda y muda, lo voy a seguir recordando.
Por ejemplo, piensen en un elefante rosa. Ahora olvídense de él. Bien. Ahora respondan mi pregunta: ¿De que les dije yo que se olvidaran?
¿Se dan cuenta? Esto también es imposible. Uno no puedo olvidarse de lo que sabe que ya se olvidó.
La memoria no esta en la cabeza, queridos míos. Millones de recuerdos nos hacen ser lo que somos. La memoria se podrá dormir, pero nunca se muere. Todo esta en el corazón, un corazón que sólo con ser estimulado responde a través de los sentidos, con una imagen, un aroma, un sonido.
Si ustedes no pueden olvidarse de un simple elefante rosa, cómo voy a olvidarme yo de todo lo que viví con él.
Podrá desaparecer, dejar de existir, irse lejos. Pero mis recuerdos son sólo míos y evitar amarlo, para mí, es imposible.