29 octubre, 2009

Si vamos al caso, no puedo hacerle un planteo que lo incrimine o lo llene de culpa, por el simple hecho de que yo también soy responsable de lo que pasó. Accedí al juego sabiendo las reglas, consciente de con quien estaba jugando.
Seamos realistas... ambos queremos lo mismo, y no podemos negar que la pasamos bien estando juntos (por lo menos eso me transmite).
Claro está que es inevitable que todo lo que entre nosotros pase no esté cargado de miles de otras cosas - la edad, de donde venimos y hacia donde vamos; de cómo, cuándo y en qué lugar nos conocimos, en fin - y de lo que, obviamente, se genera cuando dos personas comparten intimamente distintas situaciones. Pero, salvando distancias, lo que él me da puede darmelo cualquiera (sabemos a lo que me refiero) y por supuesto, a él también cualquier mujer puede darle lo mismo que yo...
Lo particular y maravillo del caso es que dentro de las miles de posibilidades que tenemos, nosotros nos elegimos... una vez, dos veces, tres veces... Y personalmente, volvería a elegirlo mil veces más.